La fuerza de lo colectivo
Porque cuando te vas, cuando dejamos una casa, y desnudamos sus paredes, siempre me queda esa sensación de tristeza, de desamparo y de muerte, pero cuando además hablamos de una casa okupada, ese sentimiento es aún mayor, porque esa vida que aún se movia entre sus paredes individual, colectiva, comunitaria... o no, en un cartel, en una planta, una cortina o los platos sin fregar, desaparece, y con ella la casa.
Es aquí cuando siento de manera completamente nítida que una casa, es la vida que se mueve en su interior.
Nosotras nos vamos y nadie volverá a poblar sus muros. Devolvemos la casa a la inmobiliaria, que la romperá y sacará un enorme partido de ella y eso me hace sentir mal y con nuestra marcha desaparece la oportunidad (la de esta casa) de seguir viviendo, complicandose y luchando.
A sido un proceso difícil, conflictivo, reflexivo, esperanzador y triste y aún hoy no sé si me equivoco o no con la decisión que hemos tomado, lo malo (y lo bueno) de las decisiones sin marcha atrás es que puedes especular con cómo te sentirías si hubieses tomado el otro camino, pero es imposible asegurar qué pensarías y cual sería el peso de la pérdida, de aquello por lo que no has optado si tu decisión hubiera sido otra.
Me preocupa (o más bien me duele) la parte colectiva, no de la casa, sino de algo en lo que creo y a lo que de algún modo estoy renunciando, que es una renuncia a mi misma, pero que creo que afecta a algo difuso, a una idea (quizás moralista) que me recuerda que a los especuladores no hay que ponérselo fácil, que ellos especulan con mi vida y mis ideas y con las de muchas. Y que es una opción personal, pero colectiva el intentar que no lo consigan, no porque sea mi deber, sino porque yo quiero que sea así.
Cada una seguirá su proceso y espero que saquemos enseñanzas de todo tipo, que nos ayuden y nos hagan crecer, cada una desde sus propios tallos, y que la vida nos dé un respiro y nos dejemos a nosotras mismas ser felices.
Yo hoy siento que se nos olvidó, que la fuerza de lo colectivo como idea en la okupación (no la de esta casa, es decir, las gentes que la poblamos) es un enorme catalizador de energía, porque (al menos yo lo siento así) tiene un punto de sueño, que no se puede racionalizar pero que es vida, que es esperanza. Por suerte no es sólo esta casa casa ni la okupación el único momento/ lugar/ lucha en que esa fuerza nace y late.
Cómo decía una pared del Labo 2: "un día, la utopía vencerá"
Me alegro de haber recorrido el final de este proceso con vosotras, sé que sino, no hubiese pensado tanto.
Nos deseo muy buena suerte.
Un beso
